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IZQUIERDA
DE COLLADO MEDIANO |
La
política necesaria, el voto decisivo
"If there is to
be a future, then it will be a Green one"
Si va a haber un futuro, tendrá que ser
Verde
Petra Kelly
Hay hambre de política, de otra política, de encontrar nuevas propuestas, que se expresa en una rica gama social y generacional de personas diversas, que se sienten progresistas y que no encuentran las respuestas que demandan, en las actuales formaciones de la izquierda convencional, ni en sus discursos, ni en sus contenidos, ni en los rostros que encarnan las ofertas, en forma de listas cerradas y de cuotas. Pero que no se han pasado todavía a la abstención definitiva, y a veces resisten desde el voto en blanco o desencantado. Y que han ocupado las calles de Madrid y de toda España con el “NO A LA GUERRA” en esta primavera del 2003.
Millones de personas, ciudadanos que
reclaman un cambio, que sí están interesados por lo público, y por la política
aunque no tengan carné. Que están fuera porque no caben en el modelo
tradicional y que rechazan la endogámica concepción de la política circunscrita
a los socios y profesionales del asunto. Que se sienten libres, que se convocan
a sí mismas sin esperar la consigna, que se manifiestan por las calles con
humor, con descaro, con alegría, y pacíficamente a pesar de las provocaciones.
Y que han incorporado un nuevo mapa de referencias políticas con nombres de
ciudades como Seattle, Barcelona, Génova o Porto Alegre y que piden –exigen– otra
globalización necesaria y urgente.
Esta nueva sociedad en la que vivimos genera
nuevas opciones progresistas sociológicamente muy diversas, diferenciadas en
sus expectativas y temáticas, compuestas de personas con un gran deseo de
autonomía y de afirmación personal, de individuos no por ello individualistas:
Ni masas oprimidas, ni sálvese quien pueda. Una gran diversidad de expectativas
e ilusiones a las que no se responde con cuatro consignas de andar por casa. Y
un ansia de libertad. Sólo desde la pluralidad será posible una nueva mayoría
progresista. Y no se trata de una suma de siglas, sino de sensibilidades, que
son mucho más amplias que las siglas.
Hay otra política de izquierda: Los Verdes.
Antiautoritarios, radicales, democráticos, ecologistas, feministas por justicia
e inteligencia, amantes de la diversidad desde lo personal a lo social y
político, y por tanto, abanderados de la dura lucha contra la discriminación,
el racismo y la marginación.… profundamente universalista y al mismo tiempo,
defensora de las identidades y su pluralidad, que quiere convertir la
mundialización económica en una verdadera globalización de estrategias en la
defensa de los humanos y el planeta, desde una solidaridad creativa, no
caritativa. Que tiene la bandera del Arco Iris en el corazón.
Los Verdes queremos emerger con profundos
cambios organizativos con respecto al modelo de partidos que conocemos.
Rechazamos los rituales y las liturgias que han anulado la pasión política
suplantada por el ceremonial obsoleto y por los mecanismos de poder interno,
piramidal y reaccionario. Una política que huye de los modelos controladores,
homogenizadores, generadores de sumisión y aplauso congresual, de fidelidades
de clan o familia, ausentes o increíbles las ideas y propuestas. Una política
de la participación y desde la participación ciudadana en la toma de decisiones
políticas, de liderazgos compartidos, múltiples, intercambiables, con un estilo
radicalmente diferente, que responda a esa pluralidad social de la nueva
mayoría progresista a conquistar. Y ya hemos empezado a caminar, dentro y fuera
de los partidos, dentro y fuera del movimiento asociativo. Contra nadie y a favor
de la vitalización del espacio progresista.
Proponemos un programa para una nueva
civilización de la sostenibilidad. Unas propuestas radicalmente razonables. Una
nueva lógica de la ecoeficiencia. Un nuevo horizonte para lo público.
Dice Josep Fontana, el historiador, que “la
izquierda se creyó eso del fin de la historia... y renunció a hacer de
arquitecto para contentarse ejerciendo de fontanero”... pero vamos a empujar
para recuperar el papel central de la política democrática. Para hacer una
nueva arquitectura de lo vivo y de la vida para la mayoría de los ciudadanos y
ciudadanas de Collado Mediano y de la Comunidad de Madrid. Para reparar las
goteras de tanta cañería envejecida y obsoleta con otra instalación más justa,
más solidaria, más eficiente, más sostenible.
Una política sin sueños es mera gestión de
lo posible. Y no basta. Los tiempos requieren grandes proyectos de cambio que
exigen contagiar ilusiones, devolver a los sueños el lugar perdido. Creer en la
victoria electoral no es voluntarismo y exigir lo necesario no es
irresponsable, es nuestra esencia de progresistas, en batalla permanente contra
la resignación o el cálculo electoral. Los Verdes no estamos ni más a la
izquierda ni más a la derecha que las actuales izquierdas, sino delante,
mirando de cara al futuro, con memoria pero sin vivir colgados de las
nostalgias. Y hemos venido a sumar porque lo conocido lleva años perdiendo. A
sumar para ganar a la derecha, a todas las derechas bajo las siglas que sean.
Incluso, frente a los escépticos y muñideros de los equilibrios.
Transformar
Collado Mediano con Los Verdes es posible y necesario. Es nuestro reto, es nuestra
ambición compartida con vosotros.
Collado Mediano 14 de abril
de 2003.